domingo, 16 de noviembre de 2008

Del volcan y la pollada

Salimos el sábado desde Puno para Arequipa.
Esto de madrugar es casi una costumbre. ¿Quien dijo descansar?
Vemos a los demas turistas subirse a cómodos autobuses nuevos.

El nuestro tiene llamas pintadas en los laterales, una pegatina que pone MP3 y un letrero frontal con faldones de terciopelo rojo que dice SEÑOR DE LOS MILAGROS.

Pillamos el sitio VIP. En la parte de arriba con una vista panorámica de un cristal rajado con mosquitos muertos y un poster del señor de los milagros.

Viajamos durante horas por la desolación. Parece Arizona. La vista llega a muchos kilómetros y sólo se ve planicies llenas de matojos y alguna alpaca. De vez en cuando alguien, que no logramos entender de dónde sale, espera en la carretera y se sube a nuestro bus vip. No hay NADA a su alrededor en kilómetros.

Atravesamos pueblos del oeste, cuatro casas alrededor de la carretera con letreros sugerentes. Si dicen la verdad las industrias de más avanzada tecnología se han desplazado a esta parte del mundo.

Llegamos a Arequipa. Esta ciudad es diferente a todo lo que hemos visto.
La población es mucho más mestiza, criolla que dicen ellos, que en las ciudades de la sierra, donde casi todo el mundo es indígena.
Se fundó por los españoles porque los incas no estaban tan locos como para vivir a las faldas del volcán Misti. Algún día entrará en erupción, pero mientras tanto la gente vive relajada.
Casi todos los españoles eran vascos y la gente tiene apellidos como Iribarren y Goyeneche.
El clima es templado y nos quitamos los forros polares y sacamos las chanclas.
Toda la ciudad está hecha con piedra blanca y las casas son de una planta, lo que le da un aire caribeño.

Los arequipeños se sienten diferentes al resto del Perú y te lo dicen. Han llegado a emitir su moneda y tienen su propia fiesta de independencia.

Visitamos un sitio increible: el monasterio de Santa Catalina. Una ciudad de 20000 m2 dentro de la ciudad. Tiene sus calles,sus plazas. Hasta 1970 fue de clausura y las monjas vivían en semejante complejo aisladas del resto del mundo.
Inicialmente (1600) solo entraban novicias de familias españolas ricas, que tenían derecho a tener criados, daban fiestas, etc. Cada celda es como un apartamento con su cocina, su salon, su dormitorio....
Está todo pintado de colores y es el emblema dela ciudad junto con el volcán y la momia Juanita.

Tenemos que decidir si vamos al cañón del Colca o visitamos la ciudad a conciencia. Para la primera opción nos quieren hacer levantarnos a las dos de la mañana y chuparnos seis horas más de bus. Gana pasear por la ciudad y sentarnos al sol en patios coloniales.
La ciudad es la que más nos gusta de todas las visitadas.

Nuevos carteles a competir con los ya vistos. El ganador de hoy: TENEMOS POLLADA.
No tenemos el valor de entrar a preguntar.

Nos vamos por la tarde a ver la puesta de sol en el mirardor de Yanahuara desde el que vemos el volcán y toda la ciudad.

Mañana nos espera la momia Juanita, princesa inca sacrificada a la montaña y encontrada hace pocos años congelada.

Luego viaje a Lima y el Martes por la noche vuelta a Madrid. Llegaremos el miercoles a mediodía a España.

Quedamos a la orden y ha sido un placer contarles nuestras aventuras en este viaje por el magnifico y muy noble virreinato del Perú.

Aceptamos donativos, regalos y dinero en efectivo o metales nobles.

viernes, 14 de noviembre de 2008

De relajos, vidorra, una noche toledana y el lago Titicaca

Nos tomamos un dia de relax en Cuzco.
Echamos cuentas y,con gran pesar de nuestras almas, tenemos que renunciar a Bolivia y a ver las lineas de Nazca. No nos queda tiempo para mucho mas y queremos ir al lago Titicaca

Este es el precio de haber visto la sierra central, pero ha valido la pena.

Antes de seguir: en el bus de vuelta de Machu pichu, se subio un chavalin de unos diez años, cara retostada como casi todos por aqui que habia estado ayudando con los equipajes.
Transcribimos su discurso tan literal como pueda. Nosotros no podiamos creerlo.
"Hola buenas noches damas y caballeros. Soy un muchachito de Ollantaytambo que hago esto para ganarme la vidorra. Mejor es estar haciendo esto que delinquiendo en la calle. Si pueden darme una ayudita se lo agradecere y ahora paso a interpretarles una cancion tradicional.."
Acto seguido, saca una concha y un palo y empieza a tocarlos, cantando como un grajo.

O sea un niño yonki de metro en toda la regla. Que preparada viene la juventud.

El dia de Cuzco lo gastamos paseando, viendo museos y alguna tienda. Nos tomamos un cafe con un chaval de Almansa que esta viajando por toda Sudamerica un año. Que buenos planes tiene la gente. Comemos con un español y una francesa bien majetes que conocimos en machu pichu y que venian del museo precolombino como nosotros. El setenta años. Ella unos cincuenta. No lo parecen. Viajan a su bola por todo el mundo y da gusto hablar con ellos.
Nos invitan a visitarlos en el Loira. Incautos. No saben que iremos.

Una frase de Levi Strauss (el de los pantalones no) en el museo de arte precolombino: pronto, estas obras de arte "primitivo" saldran de los museos etnograficos y las pondremos en nuestros museos de arte. Cuanta razon. Flipamos con las obras del museo. Algunas de miles de años y de una modernidad brutal. Si te la ponen en el Reina Sofia no notas nada.

El miercoles nos damos un lujo y vamos para Puno en un autobus turistico. Lleno de rusos que, como todos, dan mucho miedo ,no sonrien y les encanta llevar ropa de camuflaje.
Nos paran en sitios y nos van contando, lo que no esta mal para hacer el viaje mas ameno pero no nos gusta mucho el tema grupos.

Comemos carne de alpaca en medio del altiplano. Se vuelve a notar la altitud. Un ruso necesita que le pongan la botella de oxigeno que llevan todos los guias aqui.
La luz es diferente los colores se ven mas brillantes. El sol quema. La gente tiene la cara negra, retostada, cuarteada.
Es como si hubieran quitado el filtro al sol.

Llegamos a Puno. Ciudad anodina.
Nos metemos como casi todos los dias, en la cama a las diez.
Amanece a las cuatro y a las seis no hay luz, asi que se te cambia el horario.

Noche toledana de verdad. No pegamos ojo.
Pese al entrenamiento con la altura, nos vuelve a afectar.
Nos pasamos la noche despertandonos sobresaltados boqueando como si nos faltara oxigeno. Es una sensacion de ahogo muy mala. Y cada cinco minutos estas igual.
Aparte, las digestiones se prolongan horas. Tu cuerpo esta raro.

Nos vamos nosotros y nuestras ojeras para una isla del lago Titicaca, el mas alto del mundo.
Cogemos un barco que tarda mil horas y para en las islas Uros. Son islas artificiales que se hacen sus pobladores con totora, una especie de juncos y las amarran al suelo en zonas poco profundas.
La isla en si no llega al suelo, esta flotante. Es muy curioso.

Seguimos el viaje. Vamos con un instituto de un pueblo perdido del valle del Colca que va de viaje de fin de curso. Son increibles. Nos dicen que son los primeros del pueblo que han salido a Cuzco. Vienen de machu pichu y luego van a Bolivia.
Hablando con ellos se llena uno de ternura. Tienen 18 años y no saben donde esta España. El nivel educativo de los pueblos es tremendo. Entre ellos hablan en quechua. Y nos preguntan si en España hay maiz, si comemos carne, cuanto cuestan unos vaqueros. Si les podemos llevar con nosotros a España a trabajar.
A veces no entienden nuestro castellano.

Isla de Taquile. Esta noche dormimos alli. Parece que estamos en Corfu. El mar es de un azul que daña la vista. Todos los colores tienen un brillo irreal.
Los habitantes llevan todos su ropa tradicional. Nos vamos con Ines, una isleña que nos lleva por un camino empedrado hilando todo el tiempo con su rueca. Estamos en el Mago de Oz.

La isla a partir de las tres se queda desierta de turistas y nos vamos a una playa que quita el hipo. En el horizonte, tras el lago, se ve la cordillera real de bolivia.
En una foto es imposible distinguir el lago del Mediterraneo.
Dormimos en una casa de adobe con una familia. La familia se empeña en que oigamos a sus niños cantar despues de la cena. Cuendo se arrancan con "Hola don Pepito, hola don Jose", acabamos por los suelos.

Es una isla donde la gente comparte las actividades, como una comunidad. El restaurante de la plaza lo atienden los vecinos por turnos y reparte el dinero.
Pero ya hay gente que tiene sus propias fuentes de ingresos. Esperemos que no acaben como es usual.

Viaje de vuelta movidito. Unas olas bastante potentes para ser un lago. Nuestro barco se meneaba entre bastante y mucho. Varios turistas llamando a raul por la borda. Varias ancianas locales vestidas de negro, cual parcas, ventoseandose a diestro y siniestro, generando una bonita atmosfera, que se puede describir bucolicamente como insoportable. Nosotros como lobos de mar.

Ya de vuelta en Puno, planificando el fin de viaje. Mañana salimos para Arequipa y el Lunes para Lima.

Snif, snif....

martes, 11 de noviembre de 2008

Superación

De vuelta en Cuzco tras superar una verdadera prueba de iniciación. Podemos decir que Jorge ha demostrado que ya es un hombre y Rut que vale por dos hombres.

Salimos el Jueves a las seis de la mañana para la primera etapa.

Mollepata - Soraypampa (3700m).

Tenemos un guía, un cocinero y un arriero con su hijo que nos llevan en mulas las mochilas. Nos da un poco de apuro pero es lo que hay. De todas formas, vamos a comprobar que lo vamos a necesitar.

La primera jornada es "tranquila", salvo unas lluvias torrenciales y el guía pretendiendo que pasemos por un torrente de agua, por la parte del precipicio apoyandonos en unas rocas en las que no te cabe media bota, en plan funambulista. Ni de coña. Pasamos subidos en un camíon que casi se le sale media parte para el barranco. Esto viene siendo habitual.

Seis horas de caminata con calor, lluvia y luego un frío que pela.

Llegamos a Soraypampa al pie de unas montañas gigantescas llenas de nieve. La vista es espectacular. El frío también. Nos ponemos toneladas de ropa y cenamos en una tienda con una vela.
El guia en la cena nos trata de asustar con historias de miedo de los condenados, almas en pena que se aparecen por la noche. Aficionado.
Sacamos la artillería pesada y contraatacamos con la niña de la curva de todo pueblo español que se precie. Goleamos.

A la mañana siguiente nos despiertan con mate de coca en la puerta de la tienda. Para la altura. Lo necesitaremos. Vamos a pasar el paso de Salkantay a 4600m. 8 horas de caminata.

Desayunamos y empieza la prueba de hombría.

Según vamos subiendo, cada vez hay menos oxígeno, se te pone el corazón a mil como si estuvieramos esprintando. Hay que parar cada diez minutos a recuperar el pulso porque no puedes continuar.
Rut, pasito a pasito, avanza a su ritmo. Cara desencajada, pero no flaquea.

Llegamos a los 4000 y parece que no llegas nunca.

El camino se convierte en la senda de los elefantes. Ya paramos cada 20 pasos y seguimos subiendo.

Mientras tanto, el cocinero y los arrieros pasan corriendo tirando de las mulas como si nada, mientras nosotros ni hablamos para no perder aliento.

180 pulsaciones cada tres pasos y la cima cada vez más cerca. Rut tiene la cara cerúlea y Jorge lleva la camiseta chorreando del esfuerzo.

Coronamos!!!! No podemos ni hablar, hay otros guiris llorando del esfuerzo. A nuestra derecha el nevado de Salkantay (6200m) nos recibe con una avalancha de nieve.

Disfrutamos 5 minutos de la vista y empezamos a bajar. Pese a la coca, se te revuelve la tripa y te mareas un poco por la altitud. Y el frío pelon tampoco anima a quedarse mucho.

Empezamos a bajar por una senda escarpada. el guía comenta como si nada que cuando llueve se pone un poco peligrosa. Viendo los precipicios y el suelo arcilloso se nos ponen los pelos como escarpias.

Bajamos y bajamos.
Ya empieza a notarse el oxígeno. llevamos cinco horas de caminata.

Lo mejor: Rut disfrazada con los escarpines y una capa de agua parece una mezcla de Astrako y bolsa de basura humana rodando montaña abajo.

Llegamos a un valle y nos esperan con la tienda para comer. Devoramos y nos sentamos un poco al sol.

En tres horas más estamos en nuestro destino. Un camping entre montañas al que sólo se accede por caminos de cabras. Allí nos esperan ya Eufrasio, el cocinero, Aurelio el arriero (que parece el hombre de malboro man) y su chaval. Nos han vuelto a pasar por la derecha.

El sitio es muy chulo, y cuando anochece se llena de luciernagas. Nos quedamos tontos viendo el espectaculo y nos dormimos muertos de cansancio. Lo peor ya ha pasado.

Al día siguiente seguimos bajando hasta los 1700 m. Aparece la selva y cambia el clima y la vegetación. El guía nos cuenta miles de historias que se pueden hacer con las plantas. Aquí aún utilizan mucho la medicina tradicional. En la sierra pasaba igual.

Tenemos las piernas rotas.

Esta vez los arrieros pasan corriendo por la cuesta para que las mulas tengan tiempo de descansar. El chaval incluido.
Depues de comer tiene que regresar subiendo todo lo que hemos bajado y pasar el paso para llegar a casa. lo harán en día y medio. Que vida más perra.

Por fin llegamos a Santa teresa donde nos vamos a bañar a unas piscinas termales impresionantes. Nos quedamos horas en el agua a 25 grados.
Jorge en una ataque de astucia se queda 5 minutos fuera del agua y recibe su castigo. 73 picaduras de mosquito en la pierna derecha. Contadas. La otra pierna y la espalda igual.
Un ecce homo, vaya.

Aurelio se despide. Le regalamos al chaval un estupendo reloj que compramos en Huancayo que decía la hora y la alarma era un gallo que atronaba.

En la cena invitamos a cerveza a los cocineros y a los guía (nuestros y los de dos vinagretas holandesas que no paran de quejarse) El otro guía es un clon de Georgie Dann. Acabamos cantando la Barbacoa con él. Risas.
El cocinero del otro grupo nos cuenta las fiestas de su pueblo Chumivillas, donde un día todos los hombres se dan de ostias hasta que gana uno. El ha sido cmpeón dos veces. Sus dientes lo atestiguan. Se muere de risa con nosotros por que le decimos que las holandesas quieren que les sirva algo calentito en la tienda. Humor de 15 años. Más risas.

Al dái siguinte caminata hasta una estación de tren que nos llevará a Aguas Calientes, antesala de Machu picchu o Mapi, como todos los llaman aquí.

Y ayer, por fin llegamos.
Es espectacular. Se merece la fama que tiene.
Subimos a primera hora (nos levantamos a las cuatro de la mañana) y lo vemos con la niebla.

Ver las construcciones a esa altura, las terrazas donde cultivaban, los templos, todo colgando de esa montaña es algo que merece la pena ver una vez en la vida.

Y nos faltaba la ultima prueba. El desafío. El hombre contra sí mismo.
Subir al monte de Huayna Picchu, desde el que se ve la ciudadela. Sólo verlo acojona. Subir acojona más.
Jorge vs sus vertigos.
La subida es rompedora y no tenemos las piernas para muchas alegrías.
¿subimos?? nos preguntamos
Por supuesto que sí.
Sudamos como perros y hay sitios en los que no quieres mirar para abajo. Llegamos a un paso en que hay que arrastrarse por un agujero donde no cabe la mochila en la espalda.
No nos vence ni la claustrofobia. Arriba llegamos.
Jorge agarrado a la pared como un cagao y con ligera flojera de piernas, pero allí estamos. En
todo lo alto.
La vista es de cine. No te crees que está allí.

Bajamos y nos quedamos toda la tarde sentados en las escaleras de la ciudad viendo el paisaje. Conocemos gente que se para a hablar con nosotros.
Un día para recordar.

Volvemos a Cuzco muertos pero con la sonrisa en la boca.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

San Pedro está de Viaje

Titulo de un lienzo que acabamos de ver en una iglesia de Andahuaylillas (no confundir con Andahuylas)

Cuzco

Todo es diferente. La ciudad es increible. Da gusto pasear por las calles y ver los patios, los balcones coloniales, las iglesias. Todo muy cuidado.

Pero hay un punto "turístico" en todo el centro de la ciudad. Está lleno de "gringos", de tiendas para gringos, de hoteles para gringos, de restaurantes para gringos...

Merece la pena de todas formas, pero es una manera distinta de turismo.

En el hotel (una casa antigua restaurada) nos preguntan que quién nos recomendó viajar por la sierra central, que no es un sitio de turismo. No de este tipo, ni tan cómodo, pero ha sido muy gratificante también.

El viaje desde Ayacucho han sido dos días diez horas en un bus. Si en la ultima entrega sufrimos con el vértigo y la música, en la segunda parte hubo vértigo y tres películas de Cantinflas seguidas con el volumen reventando los tímpanos y todo el bus descojonandose.
No podíamos más. Echamos de menos la música.

Estos días Cuzco y alrededores.

Visita oficial al Instituto Nacional de Cultura que está en una villa a las afueras. Increible todas las obras de arte que tenían restaurando. La lisensiada Chércoles examina todo con ojo de experta. El consorte cateto saluda como la Reina Sofía.
Tras visitar los talleres, nos meten en una sala y llega LA TUNA del Instituto. Ahí estábamos los dos aplaudiendo y tuvimos que bailar Clavelitos delante de cincuenta personas. Pues se baila. lo dimos todo y salimos entre aplausos. Delirante.

Ayer Valle Sagrado. Subida de vertigo a la ciudadela inca en lo alto de un pico en Pisac. Grandes fotos.

Autobuses locales con 60 personas en un microbus. Risas y olores.

Malas nuevas: no tenemos plaza para el Camino Inca como ya esperábamos.
Nos vamos de trekking alternativo para acabar en machu pichu así que en unos días no podremos escribir.

El Lunes estaremos de vuelta

sábado, 1 de noviembre de 2008

El viaje del Infierno

Ayacucho-Andahuaylas

¿Aventura dijo? Se va usted a hartar.

10 horas para 200km

Alturas de 5000m

Pistas de tierra sin asfaltar

Sin quitamiedos

Barrancos de más de mil metros

10 cm entre la rueda exerior y el borde del precipicio

curvas cerradas

conductor suicida

camión en sentido contrario

ponemos marcha atras para llegar a un "hueco"

el autobús se queda en silencio

ACOJONABA MUCHO

Esto se hace una vez en la vida. Hemos llegado con el pelo blanco por el culo y las uñas largas arrastrando por el suelo.

Eso sí, los paisajes eran de impresión. Cuando el estómago se ponía en su sitio, lo disfrutabas.

Estamos en Andahuaylas. Se acaba la sierra. Pueblo, pueblo pero con veinte pizzerias por lo menos. No nos pregunteis.

Los nuevos conquistadores regalan celulares

Viaje de Huancavelica a Ayacucho. El "viaje imposible" segun la Lonely Planet. Hay que salir a las cuatro de la mañana y cambiar dos veces de minibus en medio de la sierra.

Gracias a los contactos de la Licensiada Chércoles conseguimos que un coche nos lleve pero no hay carretera.

Vamos por una pista de tierra. Subimos y bajamos alcanzando los 5000 m. Puna, nieve, rebaños de alpacas, de llamas, de ovejas, valles y picos. A veces da respeto mirar por el lateral.

Laguna de Choclococha. Almadrabas de truchas a 4000 m. El sol quema a esta altura.

Los paisajes son increibles. También la gente que nos cruzamos. Nos bajamos a tirar fotos cada rato.

Llegamos a Ayacucho. Está mucho más baja (2700m) en el fondo de un valle y se nota. Hace calor. Aire caribeño.
La ciudad vale bien el viaje. Plaza de Armas que repite el modelo de los pueblos de Castilla sin saberlo. Casas señoriales con grandes patios donde están ahora las oficinas administrativas de la comarca. Te dejan entrar sin problemas. Mucho más moderno que los pueblos que hemos visto antes. Turismo nacional. Ni un guiri.

Ayacucho estuvo totalmente aislada en la época de Sendero Luminoso. Su lider fundó el grupo en la Universidad Rural de la ciudad. Provocó una guerra civil que acabó sólo hace diez años y este fue el epicentro. Y aún se nota.

En el camino por las montañas hemos visto pueblos destruidos. El conductor nos cuenta que fue la aviación del ejercito para acabar con la insurgencia.

Como sempre, la gente humilde recibió leches por los dos lados. Si no te mataban los terrucos (senderistas) por no colaborar, te mataba el ejercito por colaborar.
Más de 50000 muertos. Esto destruyó la provincia, que ya estaba bastante atrasada. Ahora se están recuperando, pero aún están muy aislados. Y lo primero que necesitan son infraestructuras. Sin esas nunca llegará el turismo.

Nos cuenta el conductor que nos trajo que mucha gente apoyó a los senderistas desesperada por la miseria de la regón y la corrupción de los politicos.
Parece un tío bastante razonable hasta que nos dice que lo que le hacía falta al Perú es un Pinochet que mandara al paredón a mucha gente. Pues eso.

En Ayacucho conocemos a Alex. Hace tapices y nos enseña el telar y cómo hacen los tintes. De nuevo explotamos la vena de Rut para dar palique. Nos explica un rato largo de dónde salen los motivos y nos saca libros con tapices pre incas y nos cuenta cómo siguen esas tradiciones. Mejor que ir al museo.
Nos dice que sólo vende muy pocos tapices y valen bastante. Que a nosotros no vaya.
Está bien esto de hacer turismo hablando el idioma del país.

Ruinas de la capital de la civilización Wari (700 dC) cercanas a Ayacucho. Crearon todo un imperio pero no son muy conocidos. Los incas se han llevado los focos.
Las ruinas están medio abandonadas y han pasado una carretera por encima del complejo que contiene la ciudad (??).

Por la noche Halloween. Miles de niños pidiendo caramelos y gran manifestación evangélica cristiana en contra, advirtiendo de las implicaciones satánicas de vestirse de bruja. Gran lema: NO SEAS CALABAZA sigue a Jesús. No les hacen ni puto caso.
Los niños disfrazados son tremendos. Rut se enamora de un disfraz de insecto.

Todas las ciudades que visitamos están llenas, pero llenas de verdad, de tiendas de Movistar. Diez veces más que en Madrid. Han colonizado el país. Ves a gente campesina con un movil en la mano y vendiendo lechugas en un puesto. ¿les hace realmente falta? ¿o les han convencido como a nosotros de que es imprescindible? Que bien se lo monta Telefónica. Mejor que Pizarro.

PD gracias por los comentarios. A los que os habeis estirado os tendremos en cuenta cuando pasemos por las minas de plata....